¿Pescar en compañía o en solitario?: Cuestión de matices

¿Pescar en compañía o en solitario?: Cuestión de matices

¿Pescar en compañía o en solitario?: Cuestión de matices

por 3 de septiembre de 2018 0 comments

La pesca es una afición que es susceptible de ser encarada desde múltiples puntos de vista. Pasión, parsimonia, avidez, desidia, curiosidad o desinterés, son algunas de las formas en que cada uno de sus practicantes pueden afrontarla, y en función del modo que decidan, los resultados no tardarán en hacerse notar. En cualquiera de estos casos, hay quienes lo hacen en solitario, como otros prefieren pescar en compañía de más personas, lo cual tiene pros y contras.

Una mano amiga

Si bien la pesca suele ser contemplada como algo propio de personas solitarias, lo cierto es que debiera pescar en compañía de otros por cuanto el mar, así como su entorno, esconden trampas a cada paso que damos. Un desprendimiento al pisar donde no debemos, un resbalón allá donde creemos que jamás ocurriría, o una inesperada caída que genera más daños de los que cabría imaginar, son supuestos en los que la presencia de un compañero nos evitará quebraderos de cabeza y dolores, al igual que la posibilidad de dar aviso a las asistencias en el caso de que no podamos hacerlo por voluntad propia si es que la cosa se va de madre.

Ahora bien, el beneficio que produce pescar en compañía, la presencia de un colega, no se circunscribe únicamente a estos extremos, pues un descuido momentáneo con las olas puede que él lo perciba con antelación, y que nos indique mediante un silbido de aviso que hemos de poner pies en polvorosa. Estos son algunos de los aspectos positivos que indudablemente redundan en todo aquel que se acompaña de sus semejantes cuando sale a la mar y que no pueden ser cuestionados, mas en otros momentos la soledad también tiene su lado positivo.

En solitario

Conforme la pesca va calando, existe la posibilidad que ésta se siga llevando a trámite junto a otras personas, como que el pescador pase a “independizarse” y siga camino por su cuenta. A decir verdad, no es extraño que algunos tomen semejante decisión porque las circunstancias varían conforme al transcurso del tiempo, y con los años no se tiene el mismo nivel de aguante respecto al proceder de otros, aparte que la vida nos hace cambiar lo queramos o no.

Evidentemente, ni que decir tiene que en determinados casos es mejor estar sólo que mal acompañado y que esa “soltería” beneficia sobremanera, pero nunca es conveniente pescar demasiado en soledad por cuanto son múltiples las incertidumbres y las dudas que nos asaltan, y existe la opción que otros ojos abran los nuestros.

Clases y clases

Trabar con tacto con los demás e intercambiar puntos de vista sobre una disciplina tan sometida a controversia y precisiones como es la pesca a la larga enriquece, pues por mucho que creamos saber de ella, siempre hay puntos que en los que puede no hayamos caído, y quién sabe si justo el de al lado puede terminar por arrojar luz a esas sombras. Sí, de esto es capaz incluso el que parece ser especialmente torpe, de modo que no lo rechacemos ya que todo pescador cuenta con lagunas que trata de sortear, aparte que tampoco es justo desdeñar a nadie porque de entrada su atuendo y formas nos den mala impresión.

En este largo viaje daremos con experimentados compañeros que se mostrarán dispuestos a desvelar sus secretos y que nos harán sentir cómodos pese a que nuestras preguntas y dudas puedan sonar infantiles, como en ocasiones llegaremos a la rápida conclusión que lo que tenemos delante es un individuo que intenta hacernos comulgar con ruedas de molino.

Dentro de este último capítulo también cabe incluir a los que no disimulan su vanidad –dejémoslos correr por la cuenta que nos trae–, pero ojo, al mismo tiempo no olvidemos que cualquiera sin quererlo es susceptible de incurrir en soberbia con sus colegas máxime si lleva cierto tiempo pescando, luego cuidado, pues es una lástima que terminemos siendo rechazados porque un día nos comportamos como auténticos borricos, y resulta que pudiéramos haber trabado una relación muy beneficiosa en términos mutuos con quien simplemente se acercó a preguntar.

Al vacío

A decir verdad, cada forma de pescar tiene sus virtudes y desventajas, de ahí que cada cual deba procurar encontrar un equilibrio con el fin de que ambas reviertan en él de modo positivo. Y es que si bien pescar en compañía de otros es muy beneficiosa por cuanto permite solventar pequeños problemas o sustos sobre el terreno, lo cierto es que en algún momento el pescador tendrá que dar el salto y empezar a darse coscorrones por sí solo para aprender de verdad, lo que determinará por dónde debe seguir o no seguir camino, habida cuenta que lo que los demás cuentan, o no siempre es cierto, o quizá no se ajuste a su modo de ver la pesca. Y eso, al fin y al cabo, se aprende en primera persona.

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