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Soy un pescador nacido a orillas del Cantábrico que desde hace más de 20 años busca la forma de mejorar cada vez que se asoma al mar. En principio, mi técnica favorita es el spinning, aunque eso en absoluto impide que pueda practicar otras, como la pesca embarcada o el corcheo.

Pesca con chivo: escogiendo heavy metal para la rompiente

La pesca en la cornisa cantábrica cuenta con una serie de pormenores muy particulares, de ahí que desde tiempo inmemorial se haya pergeñado toda suerte de cachivaches tendentes a seducir a la fauna marina de esas latitudes, dando lugar entre otras a la pesca con chivo. En este sentido, en el litoral noroccidental se emplea –y con una letalidad sin paliativos en lo que atañe a escenarios pródigos en corrientes y espuma– el denominado “chivo”, un señuelo compuesto por un mazacote de plomo, un cordel que empata dos grandes anzuelos y un penacho de pelo, el cual pretende aparentar el contoneo de un alevín en movimiento.

Señuelo chivo Sin embargo, hoy no vamos a detenernos a glosar cuándo y porqué echarlo a nadar, puesto que de ello ya se ha hablado con anterioridad más que ampliamente, sino que analizaremos algunas de las causas que determinan que unos modelos sean más eficaces que otros.

El chivo

A priori, puede que haya quienes estimen que este señuelo es simplemente un tocho metálico carente de dotes técnicas, pero lo cierto es que cuenta con unas líneas ampliamente depuradas, cuestión que puede comprobarse a las claras viéndolo nadar. En principio, el cuerpo se puede configurar a partir de plomo puro, es decir, sin aleación, pero conforme adquiramos experiencia constataremos que el que cuenta además con unas mínimas dosis de antimonio –o bien el constituido simplemente a base de plomo de equilibrar– dispone de mayor empaque, por no mencionar la contumacia que presenta frente a los tremendos golpes que sufrirá contra las rocas.

pesca con chivo

Por eso, en el supuesto de que no utilicemos este último modelo, tendremos que acometer el incordio de enderezarlo tras cada lance para que pueda volver a nadar adecuadamente. Así pues, siempre que podáis, emplead el elaborado a partir de dos componentes, pues partiendo de la base de que el cuerpo tiene como fin favorecer el lance y transmitir movimiento al pelo, este último, al ser el encargado de engañar al pez, recibirá mejores las vibraciones, lo cual se traducirá en la generación de una ondulación más natural.

¿Mejor brillante?

En principio, todos los chivos “de fábrica” portan un eficaz niquelado tendente a simular el efecto escama de un pez forraje, para lo cual se busca aprovechar el menor rayo de luz que penetre bajo el agua. Sin embargo, por alguna extraña razón se tiene cierta propensión a desdeñar los modelos carentes de dicho detalle, cuando en realidad éstos son tanto o más pescadores que los que lo poseen, habida cuenta que un señuelo oscuro en plena algarabía espumosa, al quedar perfectamente definida su figura, siempre será más fácil de otear y perseguir que el que platee.

Lo más fino posible

Una vez nos decantemos por emplear uno u otro patrón, no menos importante es apuntar la relevancia que tiene el calibre del pelo que colgará en la parte trasera. En este sentido, hay que utilizar aquellos chivos que calcen fibras lo más finas posibles para que el bamboleo sea tentador en cada pasada.

Pelo para el chivo

En principio, podemos servirnos de los que cuenten con mechones extraídos de pelucas, siempre y cuando éstas sean lacias y no tengan la menor ondulación, pues, en caso contrario, la rigidez le restará viveza bajo el agua. Por otra parte, también podemos emplear chivos con pelo natural, mas la mayoría de ellos portan crines de caballo, las cuales a veces son excesivamente duras, cuestión que amortiguará en buena medida los sinuosos movimientos que le pueda transmitir el cuerpo.

Listos para la acción

Los componentes con que se construyen los chivos determinan que unos modelos sean más mortíferos que otros. Por eso, una vez hayamos verificado de qué pasta están hechos, trataremos de jugar con gramajes y perfiles hasta encontrar el modelo más idóneo para el tipo de aguas que tengamos delante, deteniendo el bobinado en ciertos momentos para que éste se deslice allá donde la lubina extiende sus correrías.

Zona para la práctica de pesca con chivo

A renglón seguido, más vale que la veterana y astuta “Doña Lábrax” ande con cuidado y piense sobre qué pretende largar dentellada, puesto que, incluso en pleno remolino, allí donde menos se lo espera, puede verse tentada de echarle el lazo a la cadenciosa ondulación del tosco, pero letal engaño que se está paseando cerca de su hocico.

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4 Respuestas a “Pesca con chivo: escogiendo heavy metal para la rompiente”

  1. Gerardo #

    El indiscutible cebo para mar con espuma, para mi sigue siendo el mejor , buen articulo , un saludo desde las Rias Bajas

    31 de enero de 2013 at 8:10h pm Responder
    • Carlos Prieto #

      Hola Gerardo:

      De la eficacia de este señuelo podéis dar fe los gallegos. Es un clásico que nunca pasará de moda.

      salu2 sala2

      1 de febrero de 2013 at 1:25h pm Responder
  2. Carlos Prieto #

    Hola compañero:

    Desconozco cómo es la zona en que sueles pescar, pero ten por seguro que cuando el mar “casca”, es un señuelo que ni el mejor “pata negra” es capaz de batir.

    salu2 sala2

    3 de enero de 2013 at 7:53h pm Responder
  3. Buen articulo compañero, yo aun no he probado con ninguno, pero se de buena tinta que son pescadores.

    2 de enero de 2013 at 7:59h pm Responder

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