Pesca eléctrica para proteger nuestros ríos

Pesca eléctrica para proteger nuestros ríos

por 27 de junio de 2011 0 comments

 

El futuro de la pesca deportiva está en el cuidado del entorno, y afortunadamente se está trabajando de forma muy positiva en este sentido. Llevo aproximadamente 25 años pescando y creo que la situación presente es mucho mejor que hace años.

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En esto tenemos que ver mucho nosotros los pescadores, los primeros interesados en cuidar nuestros ríos. También necesitamos que las administraciones, que saben que somos una parte activa de la economía y vida de muchas zonas, trabajen en:

  • Cuidar el entorno, las riberas, conseguir lugares accesibles, para que volvamos y disfrutemos de nuestra afición.
  • Proteger la riqueza piscícola. Los pescadores cuidamos las tallas, las capturas, su suelta pero en esta faceta necesitamos de la Administración.


Conoce tu río

Esta protección empieza en estudiar y conocer el estado de ríos y embalses. Somos pescadores, no biólogos. Los distintos departamentos de medioambiente son los que velan y buscan soluciones y analizan la situación de un río al finalizar la temporada para garantizarnos la siguiente.

  • Fundamentalmente nos encontramos con dos problemas, y en muchas ocasiones el segundo es consecuencia del primero.

Introducción de especies que acaban con las autóctonas ya sea directamente o con su alimento.

  • Disminución de los recursos piscícolas.

Una de las herramientas más útiles para el control de los ríos es la pesca eléctrica. Gracias a ella, equipos especializados utilizan pequeñas descargas que “relajan” al pez, permitiendo su fácil captura con una sacadera. Esto permite hacer censos de tamaños y densidades, pero para ver mejor su utilidad qué mejor que ver diferentes ejemplos.

Salvelinos en la Laguna de Peñalara
No tener que irse a pescar Salvelinos a Canadá, Islandia o algún lago perdido de los Alpes y tenerlos a 60 kilómetros de casa suena bien, pero si con ello extinguimos especies de reptiles y batracios autóctonas ya pierde todo su encanto. En los 70 se introdujo este salmónido en el entorno de la Reserva Natural de la Laguna de Peñalara y sus arroyos, a más de 2.000 metros de altitud en la sierra de Guadarrama, el resultado es que sin depredadores llevaron casi a la extinción a especies autóctonas.

En un proceso de cuatro años se sacaron 550 piezas y actualmente se ha recuperado tanto en microfauna como en especies de anfibios que han pasado de 1 a 5 en 6 años.

Cuidar el Hucho Hucho del Tormes
También alguien debió pensar que el embalse de Ricobayo, sus lucios y tenerlos más cerca. Lo cierto es que el Lucio no acababa con salmones del Danubio, que llegan a pesar 20 kilos, lo hacía con bogas y barbos que es de los que se alimenta.
El descenso hizo que se tomaran dos medidas, especialmente en el coto de Galisancho, por un lado controlar la población de lucios y por otro conseguir buenas piezas de Hucho en edad reproductiva para conseguir su reproducción en cautividad y obtener una buena reserva de peces. El resultado, es que año tras año, sigue habiendo un nivel aceptable de capturas de esta especie.

La trucha autóctona del Lozoya
A final de cada año se utiliza en muchos ríos la pesca eléctrica para ver su estado, densidad de peces y tamaño. Estos datos pueden llevar a acciones de recuperación como la que en varias temporadas se realiza en el río Lozoya. En ella se prima la trucha autóctona de la zona y por eso es necesario buscar y capturar ejemplares en edad de reproductiva. Una vez recogidos con pesca eléctrica se fecundan en instalaciones para luego soltar los huevos de la forma más natural: en cajas vibert en los tramos más idóneos, para protegerlos de depredadores hasta su fase de alevines.

Somos nosotros, los pescadores, los que debemos cuidar estos recursos ¡A disfrutar!

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