Todas las claves para la pesca de barbos a spinning

Todas las claves para la pesca de barbos a spinning

Todas las claves para la pesca de barbos a spinning

por 13 de junio de 2019 0 comments

De entre todas las especies de ciprínidos que pueblan nuestras aguas, el barbo es sin lugar a dudas la más buscada. No solo tiene que ver el hecho de ser una especie autóctona, pues es la fuerza con la que se bate ante el pescador el motivo más importante para que este pez sea el blanco de muchas de nuestras salidas a spinning en agua dulce.

Y es que si bien hace unos años atrás su pesca era casi exclusivamente con cebos naturales, ya fuera a fondo, feeder, coup, boloñesa, carpfishing… intentar engañarlo con señuelos artificiales se ha puesto de moda en un tiempo relativamente frecuente. En algunos embalses los pescadores de bass y lucio ya obtenían muchas capturas de barbo y no era algo esporádico pues entraba bien confiado a los señuelos. En otras zonas y en especial en ríos, a los aficionados les ha costado más tiempo llegar a ver a este pez como un depredador más y solo los mosqueros daban buena cuenta de su voracidad. Si su pesca a mosca es muy efectiva en ríos, ¿por qué no con algunos artificiales? Solo hay que saber elegir el adecuado, saber que clase de barbos pueblan nuestras zonas de pesca y actuar de la mejor manera para hacer picar al pez.

Especies de barbos

En nuestras aguas existen distintas especies de barbos aunque hay que saber diferenciarlos pues no todos entran igual de bien a los señuelos. Los pequeños barbos de montaña y colirrojos habitan las cuencas más altas y frías y suelen atacar moscas pero raramente un señuelo, aunque en zonas trucheras no es imposible hacerse con algún ejemplar con los señuelos más pequeños. Los grandes barbos comunes ibéricos y comizos son los barbos de mayor tamaño, llegando a pesar más de 8 y 10 kilos y son tremendamente agresivos allá donde se alimentan también del alburno, ya que si no están acostumbrados a comer minitalla, es más complicado sacarles su lado depredador. En las cuencas mediterráneas es muy factible pasar buenas jornadas tras el barbo de Graells y Mediterráneo, que dependiendo de la cuenca hidrográfica y su alimentación, darán mejor o peor la cara ante nuestros señuelos.

Pesca de barbos a spinning en embalse

Suele ser una pesca rápida, de batir mucha agua pues el barbo se mueve mucho y en pocas ocasiones permanece emboscado. Lo ideal es batir playas, recodos y entradas de agua, donde insistiremos con todo tipo de minnows (flotantes, hundidos y suspendidos) que recogeremos a un ritmo medio, intercalando algunos tirones. Las mismas imitaciones en vinilo también funcionan pero cuesta más clavarlos a no ser que montemos un assist. Las cucharillas también suelen arrojar capturas y en algunos embalses entran de maravilla en superficie con paseantes y hélices, todo un espectáculo. Deberemos huir de las zonas donde se pesca a carpfishing pues los peces que hay por esas zonas están muy cebados y son muy complicados de engañar. Buscaremos otras zonas, especialmente donde estén los bancos de alburno. Ahí ya tendremos la mitad del trabajo hecho. Los mejores meses serán la primavera y el otoño, así como los momentos del día de memos calor del verano, ya que si no el barbo busca aguas bastante profundas y dificulta mucho su pesca.

Excelente ejemplar de barbo pescado a spinning

Suele ser una pesca rápida, de batir mucha agua pues el barbo se mueve mucho y en pocas ocasiones permanece emboscado. Lo ideal es batir playas, recodos y entradas de agua, donde insistiremos con todo tipo de minnows (flotantes, hundidos y suspendidos) que recogeremos a un ritmo medio, intercalando algunos tirones. Las mismas imitaciones en vinilo también funcionan pero cuesta más clavarlos a no ser que montemos un assist. Las cucharillas también suelen arrojar capturas y en algunos embalses entran de maravilla en superficie con paseantes y hélices, todo un espectáculo. Deberemos huir de las zonas donde se pesca a carpfishing pues los peces que hay por esas zonas están muy cebados y son muy complicados de engañar. Buscaremos otras zonas, especialmente donde estén los bancos de alburno. Ahí ya tendremos la mitad del trabajo hecho. Los mejores meses serán la primavera y el otoño, así como los momentos del día de memos calor del verano, ya que si no el barbo busca aguas bastante profundas y dificulta mucho su pesca.

Grandes ríos, los más difíciles

Los grandes ríos, con gran caudal y profundidad son las zonas más complicadas. La pesca aquí se asemeja más a la de embalse, puesto que salvo en puntos muy concretos el barbo se deja ver menos por lo que habrá que pescar batiendo agua. Eso sí, siempre tocando los puntos calientes que serán pilares de puentes, grandes piedras en las corrientes y entradas de ríos tributarios. Siempre eso sí, ojo avizor a ver si algún pez se deja ver para pescar a pez visto. Al ser ríos de gran caudal habrán muchas zonas inaccesibles para pescar, ya sea porque la profundidad nos lo impide o porque la orilla es totalmente impracticable y salvaje. En un gran río el manejo de los señuelos también es más complicado que en un tranquilo embalse por lo que hay que tener algo más de técnica. Por lo demás, a excepción de los señuelos de superficie, serán válidos los mismos que para los embalses.

Barbos a spinning en ríos pequeños

Esta es una pesca preciosa y muy técnica, donde a pesar de las medidas más pequeñas, obviamente, de los peces en los ríos pequeños (aunque hay excepciones), los barbos son de libreas increíbles y muy combativos si los pescamos con equipos ligeros. Serán los barbos comunes los más habituales así como el de Graells y Mediterráneo en la cuenca Mediterránea. Buscaremos ríos con un caudal aceptable todo el año, descartando aquellos en los que la sequía estival deja los cauces secos. Podemos pescar tanto tramos altos como medios y bajos.

Barbo capturado con señuelo

Habrán ríos con mucha presencia de barbos y otros con muy poca o nula. El furtivismo y la presión pesquera, así como la introducción de otras especies alóctonas, han hecho disminuir la presencia de estos peces en la mayoría de sitios y en los ríos pequeños es donde más se ha notado. Los buscaremos en pozas, tablas y cualquier zona de corriente con fondos de grava, y pescaremos lo más sigilosamente que podamos pues este pez es sumamente arisco y desconfiado.

Señuelos y equipos para barbos a spinning

Dependerá del tamaño de los peces para elegir un determinado tipo de caña y carrete, ya que cualquiera de los utilizados para trucha, bass o lucios de mediano tamaño servirán. Todo será cuestión de adaptarse. Pero hay que tener en cuenta la potencia de este pez y que gusta de desplazarse a las corrientes más fuertes durante la pelea por lo que a veces, aunque sea lo que más nos gustaría, no pecaremos en exceso utilizando cañas de gramaje demasiado ligeras como las de rockfishing o pesca ultra ligera. Los carretes tampoco hará falta que sean excesivamente rápidos ya que con el barbo no hay que correr con los señuelos.

Señuelos para la pesca de barbo a spinning

Un trenzado será de buena utilidad y a poder ser un bajo de fluorocarbono para que el pez no recele. En cuanto a los señuelos está de moda su pesca con pequeños vinilos del estilo Power Nimph de Berkley o la nueva gama de Duo Tetra Works para rockfishing, con pequeños vinilos que imitan gusanos y larvas. Los shads de vinilos también son eficaces, del tipo Sawamura One Up Shad y R-Shad de Roshi, adaptando las medidas nuevamente al tamaño de los peces. En cuanto a los señuelos duras hay variedad donde elegir y cada pescador tiene sus favoritos. Solo deberemos buscar aquellos de buena calidad para que naden correctamente y podamos sacarles un buen lance, con colores que imiten al alburno a poder ser.

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