¿Señuelos de pesca duros o blandos? Difícil elección ¿o no?

¿Señuelos de pesca duros o blandos? Difícil elección ¿o no?

¿Señuelos de pesca duros o blandos? Difícil elección ¿o no?

por 18 de mayo de 2016 0 comments

Elegir entre señuelos de pesca duros o blandos es como dar a escoger la merienda a un niño entre un bocadillo o una bolsa llena de chuches. La suerte para el pescador es que la última palabra la tienen, siempre, los peces. ¿Cuál elegimos?

Señuelos de pesca duros o blandos

A la hora de comprar nuestros señuelos preferidos, es evidente que nos entran mucho más por la vista los que llamaremos duros, entiéndanse por éstos a todo tipo de peces artificiales y pequeños jigs de plomo. Su explicación es bien simple: son atractivos, vienen muy bien presentados y tienen poca complejidad a la hora de su montaje, pues es sacarlos de la caja, engancharlos a nuestra caña y lanzar.

Los señuelos blandos, por el contrario, suelen presentarse al pescador con poca elegancia, metidos en gran número dentro de bolsas pringosas en su interior, con o sin aromas, con cabezas plomadas intercambiables de distintos gramajes y montajes posibles. Tanta complejidad nos echa para atrás, hasta cuando los vemos en acción en el agua, nadando. ¡Parecen un pez real!

Señuelos de pesca duros o blandos

Antes de abordar estos dos mundos tan distintos, de desvelar algunas de sus virtudes y unos cuantos de sus defectos, tendríamos que acotar el abanico de posibilidades que existen dentro de tan extensiva variedad de artículos, pues nada tiene que ver -por poner un ejemplo- un popper con un vinilo, y mucho menos con un jig de 400 gr. También resultaría incomprensible y absurdo comparar técnicas tan dispares como el spinning de superficie y el jigging de profundidad, o la pesca en arenales con la que se practica en cañones muy profundos. Vamos a ceñirnos con nuestra experiencia adquirida en numerosas salidas de pesca donde, sin darnos cuenta, hemos empezado a lanzar con la misma asiduidad señuelos blandos y duros, hasta tal punto de preguntarnos cuál de ellos es mejor.

Equipo de preuba

Para dar más objetividad a nuestros apuntes, acotaremos todos los señuelos que podemos lanzar con un mismo equipo de pesca, compuesto por una caña de acción máxima de 40 gr, montado con un carrete de talla 3000, lanzando una trenza de 0,06 mm y un bajo de 0,35 mm. Hablamos, por tanto, de vinilos con cabezas plomadas, pequeños jigs para jig-cast y minnows de hasta 20 cm que no excedan, todos ellos, de 35 gr de peso. Aclarado este punto, vamos a deshojar la margarita.

Pros y contras

Coste

A grandes rasgos, lo primero que nos pasa por la cabeza es, hoy más que nunca, el precio. Es cierto que los vinilos son mucho más baratos, pero se estropean mucho más. A cada picada hay que cambiarlos, y muchos de ellos se rasgan a los pocos lances si no están perfectamente montados. Los duros cuestan más pero se amortizan, así que les daremos un empate.

Montaje

Los duros vienen perfectamente montados y listos para usar, mientras que los blandos hay que insertar cabezas plomadas, montar un pequeño anzuelo en la cola para no perder picadas cuando el pez muerde por detrás,… Punto a favor de los duros, aunque, en este sentido, los vinilos nos dan mucha más versatilidad en tanto que a un mismo cuerpo lo podemos dotar de infinidad de pesos y acabados.

Efectividad

Es cierto que, según la especie que busquemos (caso del sargo a spinning) son mucho más efectivos los vinilos que los peces artificiales, pero veremos que perdemos muchas picadas porqué el pez muerde la cola de los vinilos y no tienen anzuelo por donde engancharse, en cambio, si lo que buscamos son bonitos a lance, los duros ganan de calle.

Señuelos de pesca blandos

Presentación

Los duros ganan en presencia, son mucho más espectaculares, presentan trabajos holográficos muy atrayentes pero, al ser rígidos, los vinilos les ganan sobradamente en naturalidad y sinuosidad de movimientos.

Lance

Un handicap que para nuestro gusto destrozan a los vinilos es su corta capacidad de lance. Si bien es cierto que se le pueden acoplar cabezas plomadas aerodinámicas y de bastante peso, su cuerpo blandengue hace perder muchos metros de distancia en cada lance. En condiciones de fuerte viento, tampoco lanzan bien.

A la hora de profundizar, los blandos tardan bastante más, pero solo con verlos descender, comprendemos que ya están pescando sin más por su estupendo y natural movimiento. Son inútiles a gran profundidad o con fuertes corrientes, pero en menos de 20m de fondo, los vinilos no tienen rival.

Técnicas y escenarios

A los amantes del spinning, lo que más nos gusta es hacer bailar un paseante en superficie, dar un buen espectáculo popeando o propinar espectaculares lances al jig-cast, pero según qué especies estemos buscando, o el escenario donde estemos ubicados, hay que aprender a relajarse y trabajar con vinilos con más pausa y poca velocidad. Este cambio de chip suele costar, pero cuando uno va acostumbrándose, tarde o temprano llegan los resultados deseados.

En playas, desembocaduras y arenales -donde existe poco calado- podemos optar por los señuelos duros porqué estamos trabajando sólo la capa superficial. Paseantes y minnows, recogidos a tirones con breves pausas, pueden dar la nota sobretodo a primeras y últimas horas de luz natural. Un poco de mar siempre ayuda a engañar a lubinas o tallahams (anjova), siendo inútil usar vinilos con éstos porqué, sin más, los partirán.

Aún en arenales, pero con un poco más de profundidad, los vinilos sí nos pueden deparar grandes sorpresas, entrando en ellos buenos ejemplares de pageles, doradas u otros espárridos como sargos, pero para éstos contamos mejor en otro escenario.

Cerca de los acantilados, cuando existen buenas espumas en sus orillas, podemos actuar según la intensidad del viento y oleaje. Si existe poca espuma y viento nulo, lo más efectivo es usar vinilos plomados para poderlos lanzar a una distancia prudencial. Lanzarlos justo donde cae la piedra será esencial, y dejarlos descender lentamente la clave de numerosas picadas a lance.

Por el contrario, si el oleaje y el viento es persistente, serán las condiciones idóneas para usar grandes minnows a la espuma, escudriñando cada capa de espuma buscando a la reina de nuestros mares: la codiciada lubina. No es de extrañar que a la base de la espuma entren dentones y buenas lubinas, que en condiciones de buena mar sucumbirán mejor delante de un buen vinilo, pero en condiciones adversas éstos pueden fallar o en el lance o en el descenso si existen grandes corrientes, así que podemos optar mejor por un jig de plomo que caerá en vertical.

Especies a tentar

Quien ha pasado muchas horas pescando en el mar, sabrá que cualquier especie de pez es susceptible de sucumbir a distintas técnicas de pesca y distintos señuelos que se le presenten, pero que, por norma general, hay unos que mejor van según las características del pez.
Como ya hemos comentado, no sería normal buscar bonitos con vinilos por el contraste de velocidad que existen entre ambos, de la misma forma que no tiene sentido tentar a tallahams con vinilos porqué los destrozarán. Ahora bien, existen muchos otros peces que tanto entran a unos como a otros señuelos. Su elección solo depende de las condiciones de pesca, léanse: climatológicas, marinas o distintas zonas y técnicas de pesca.

El caso de la breca, el pargo y el dentón es espectacular: entran bien con inchikus (combinación de elementos duros y blandos), con vinilos y con pequeños jigs trabajados lentamente en el fondo.

La lubina entra a todo: minnows, paseantes, vinilos y jigs, pero por ser éstos últimos los casos más raros, decir que a un servidor le han entrado los ejemplares más grandes con estos señuelos, y una vez en condiciones de calma total. El caso más evidente es el del sargo, que entra bien a los minnows bien trabajados a la espuma, pero un vinilo en el mismo escenario es criminal, siempre y cuando perdamos tiempo en el montaje de un anzuelo en la cola.

Conclusión

Cuando un pescador tiene varios hijos sabe que, para merendar, no hay nada como un buen bocadillo, pero que un dulce de postre tampoco viene nada mal. Comprar sólo chucherías a los niños no conviene, pero tampoco comer demasiado pan.

Cada día cuesta más pescar peces, cada día hay que afinar más. Lo que hoy nos sirve, de poco valdrá mañana, y tendremos que volver a empezar. Pescar con vinilos es una muy buena opción, una moda en auge que funciona hoy, y funcionará igual que funcionan los señuelos duros pues -mientras haya peces- los morderán. Todas las cañas pescan, todos los señuelos son buenos, de la misma forma que todos los carretes recogen hilo y todos los pescadores aman el mar.

No se trata de elegir uno u otro, sino de usar los dos tipos de señuelos cuando nos conviene más. Con señuelos duros o blandos, caros o baratos, ¡os deseo buena pesca y un sinfín de nuevas y excitantes picadas!

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