Sacarle partido al macizado en la pesca del sargo

Sacarle partido al macizado en la pesca del sargo

por 6 de Abril de 2015 1 comment

A día de los corrientes, resulta bastante habitual que nos topemos con pescadores que hayan sustituido su habitual aparejo de fondo por el sobrio corcho invernal, pues es de sobra conocido que este utensilio es el que mejores resultados reporta en los espumeros. Sin embargo, de entre cuantos se decantan por su uso, son pocos los que dominan el arte de la boya con la suficiente maña como para sacar los mejores peces del agua. Es más, intentar que estos hábiles pescadores nos desvelen el flor de su secreto no es una tarea precisamente sencilla, máxime cuando se trata de personas que han pasado mucho tiempo a orillas del mar tratando a su vez despejar la incógnita que reconcome nuestros sentidos, hasta que finalmente lo han conseguido. Por eso, cuando logramos entablar una conversación con ellos, es probable que, consciente o inconscientemente, omitan algún que otro detalle relevante.

pesca del sargo

Las prisas, para otro día cuando usamos macizado en la pesca del sargo

Llegados al lugar en el que se va a desarrollar este tipo de pesca, conviene ir despacio y no saltarse una serie de pasos para tener éxito. Por lo pronto, antes incluso de montar el aparejo, resulta recomendable echar media docena de cucharadas de engodo al agua para que las corrientes se encarguen de dispersar el fuerte y goloso aroma del macizo por toda la zona, de cara a que los peces identifiquen un posible punto en el cual hallar alimento. De este modo, y mientras elaboramos el bajo de línea, la pesca se irá congregando paulatinamente próxima a nuestra posición, y se mostrará bien receptiva a nuestros cebos en el caso de haber seguido este sencillo proceder. Sin embargo, hay pescadores que tienen por costumbre realizar este proceso en sentido inverso, lo cual les hace perder bastante tiempo sobre el terreno o, por lo menos, no les permite pescar en las condiciones más idóneas. Y es que las prisas, por regla general, deben ser único patrimonio de ladrones y malos toreros.

El momento cumbre

Cuando tenemos la certidumbre de la presencia de peces en nuestro sector, bien sea porque los hemos visto moverse dentro del agua, o bien porque los hemos sentido al otro extremo de nuestro bajo de línea, es importante echar mano del macizado en la pesca del sargo, pero con una importante salvedad: nunca lo vertamos a grandes paladas o continuamente. De hecho, lo que se pretende desde un principio es que los peces se mantengan agrupados en torno a un punto y próximos al anzuelo, pugnando entre ellos por hacerse con cualquiera de las partículas de comida que caen hacia el fondo como si del maná del mismísimo cielo se tratase. Ahora, en el preciso instante en que hemos logrado despertar su voracidad, es cuando son más vulnerables a cualquier trampa que les tendamos. Ahora bien, ¿qué pasos hay que seguir para elaborar un macizo de primera división que altere tanto a los peces?

El secreto del uso del macizado en la pesca del sargo

La confección de este apreciado reclamo puede hacerse desde distintas perspectivas. En este sentido, antes de nada tenemos que tener en cuenta el entorno en el que habitualmente pescamos. De este modo, si la nuestra es una zona en la que el mar bate asiduamente con fuerza, lo más conveniente es prepararlo provisto de trozos pesados, con el fin que éstos bajen rápido al fondo, tratando así de reducir el impacto que produce el empuje de las corrientes. Si por contra solemos ir a lugares con poco movimiento, podemos optar por utilizar elementos más sutiles de cara a los peces, dando entrada incluso a las recetas que se emplean para la pesca “al coup”, y que tan buenos resultados genera en aguas tranquilas.

Macizado de trozos pesados

Para disponer de un macizo en buen estado habremos de confeccionarlo a base de cebos con las consabidas condiciones de frescura y compactación. Si el elemento de base que vamos a emplear consiste en peces, es recomendable utilizar pescado azul, a ser posible de sardina o anchoa, ya que dejan un rastro especialmente fuerte. A continuación, basta con picarlo todo con cualquier utensilio que tengamos a mano, aprovechando sus partes blandas y la sangre, por ser éstas las que más olor desprenden.

Dentro de este proceso, podemos echar mano de aquello que potencie los efluvios de nuestro engodo, como es por ejemplo mezclarlo con pan, a fin de que adquiera mayor consistencia. Por último, si lo que se pretende es disponer del macizo en buenas condiciones para varios meses, es recomendable que, una vez bien macerado, se le sale adecuadamente. Sin embargo, hay quienes consideran que es mejor obviar este paso y lo utilizan en condiciones similares a la podredumbre. Por una parte, razón no les falta a los partidarios de este parecer, ya que los peces objeto de pesca carecen de un marcado carácter exclusivista y no sólo comen quisquillas, cangrejos o pececitos, sino que en numerosos lances muestran una clara inclinación por engullir cualquier despojo animal que se les ponga a tiro. Ahora bien, decantarse por esta medida implica el problema de tener que lidiar con el fortísimo olor que desprende el reclamo, por lo que más vale contar con un lugar alejado de la vivienda en el cual poder almacenarlo, lejos de la sempiterna amenaza de divorcio por parte de la “máquina de reñir”.

El macizado adquiere especial protagonismo en la pesca con corcho, aun cuando también pueda emplearse para otras disciplinas, como la pesca desde embarcación, tanto en marcha, para los grandes depredadores, como fondeada, para especies menores, o incluso en la pesca a fondo pura y dura. Así pues, y habida cuenta que ya disponemos de sus servicios, solo resta esperar que los peces hagan lo que a veces es lo más difícil, que es que hayan amanecido con hambre…

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1 Comentario

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  1. Pesca Cosmar
    #1 Pesca Cosmar 12 Septiembre, 2015, 00:21

    Enhorabuena por la publicación. Desde mi experiencia lo mejor que puedes hacer para potenciar este excelente macizo es como bien dices tener paciencia. Me ha resultado muy útil ir cebando la zona durante mínimo 30 minutos antes de lanzar el primer cebo (gamba roja o langostino fresco al agua). Haciendo esto el éxito está prácticamente asegurado.
    Tras el primer sargo me tiro otros 15 minutos más cebando la zona antes de lanzar el siguiente reclamo.
    Espero que os sirva
    Un saludo !

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