Reparar la caña de pescar antes de tiempo: la venda antes de la herida

Reparar la caña de pescar antes de tiempo: la venda antes de la herida

Reparar la caña de pescar antes de tiempo: la venda antes de la herida

por 7 de abril de 2014 0 comments

El ingente volumen de dinero que mueve la pesca deportiva, posibilita que numerosas empresas lancen infinidad de productos tendentes a mejorar el balance de las horas que pasamos a orillas del mar. En este sentido, el capítulo concerniente a las cañas recibe especial atención por parte de ellas, y a fe que en él se invierten cuantiosos recursos en orden a conseguir el “más difícil todavía”, pero en ocasiones se toman caminos erróneos, o bien de corto recorrido que, a la larga, repercutirán negativamente en las legítimas aspiraciones del pescador que las adquiera con toda la ilusión del mundo, pensando en la próxima campaña.

Reparando la caña de pescar

 

Un ejemplo de esta medicina tuvimos ocasión de probarla en carne propia no hace mucho tiempo, tras comprar una vara que a priori reunía numerosos alicientes destinados a alargar las jornadas de pesca cuanto quisiéramos; una apreciable longitud y un peso pluma, aderezada con una relativa elasticidad que no comprometería el codo, la hacían poco menos que ideal para nuestros escenarios favoritos. Pero, como veréis, en esta vida no se puede tener el vaso lleno y a la suegra borracha durante mucho tiempo.

Inesperada sorpresa

Los comienzos de esta caña de pescar fueron realmente prometedores. La posibilidad de poder pescar en sectores de relativa dificultad, mientras nos encontrábamos a cierta altura respecto del agua, debidamente aderezada por una acción sorprendente, eran méritos más que de sobra para convertirla en titular indiscutible para nuestros sitios favoritos. Del mismo modo, varias capturas de mediana entidad vinieron a corroborar un perfecto comportamiento del blank en acción real, hasta que un día, por aquello de que “quien la sigue, la consigue”, tocó bailar con una reina del baile que no había hecho dieta. Y, a decir verdad, la pelea fue encajada a la perfección por la vara sin apenas despeinarse, pero en un momento dado, y mientras aquélla corría a apenas a un metro de nuestros pies, el tramo de puntera estalló con un sordo “clac”, a apenas un palmo del enchufe, dejándonos con una cara de tonto que no pudimos borrar en lo que quedó de día.

Reparación de la caña de pescar

Con perspectiva

Cuando sucede uno de estos contratiempos, basta con acudir a la tienda donde se adquirió la caña de pescar y solicitar que la garantía del producto se haga cargo del destrozo. De hecho, podía verse a las claras que no se trataba de un error del pescador, y que tal vez tocó una partida en mal estado. En cualquier caso, quién sabe, pero lo cierto es que, desde entonces, en el subconsciente quedó un poso de desconfianza que impiden pescar con dicha vara con la misma confianza con que veníamos haciéndolo. Por tal motivo, y en vista que no podemos recuperar nuestro dinero, o que se nos entregue otra caña distinta, optamos por curarnos en salud para el futuro y realizar una serie de modificaciones tendentes a asegurar la entidad del tramo, las cuales, con un poco de paciencia, también vosotros seréis capaces de poner en práctica, aun, como dicen algunos, teniendo un catálogo de morcillas en las manos.

Manos a la obra

Una de las tareas más ingratas que los pescadores tenemos que llevar a cabo a la hora de tener el equipo a pleno rendimiento, es realizar diversas reparaciones en él cuando sucede un quebranto. En este orden de cosas, la sustitución de anillas es un ejemplo manifiesto de ello, pues, más pronto que tarde, el agua y los golpes terminan por hacer mella en el bastidor o en la cerámica. Pues bien, la tarea que vamos a llevar a cabo guarda muchas similitudes con la sustitución de anillas…solo que esta vez la realizaremos sin ellas.

Reparar la caña de pescar

Sencillo y eficaz

La misión que pretendemos cumplir se centra en asegurar y fortalecer la parte del tramo que anteriormente quebró sin motivo aparente. En este sentido, crearemos una pared suplementaria que, junto al blank, impida nuevos sustos.

Los ingredientes que emplearemos son los mismos que utilizamos cuando pretendemos sustituir una anilla: hilo de anillar, epoxy..y paciencia por arrobas. De hecho, cubrir de hilo más de un palmo de vara, no se hace así como así, en especial cuando se carece de un banco profesional creado para esta importante tarea. Es más, hacerlo con las espiras bien tensas, ordenadas y apretadas, puede llevarnos hora y media de tiempo, así que, si queremos hacer un buen trabajo, ya sabemos a lo que atenernos. A renglón seguido, aplicaremos una mano de epoxy que no sea demasiado gruesa, con el fin de no añadir peso innecesario a la caña de pescar, así como para no crear un pegote que impida que el blank flexione con relativa naturalidad cuando llegue la hora de lanzar, o bien de pelear una captura.

Cumpliendo con nota

El tramo superior que se encuentra por encima del espigot padece numerosos esfuerzos a lo largo de una sesión de pesca, razón más que de sobra para que lo cuidemos con mimo, lo cual revertirá en la vida útil de nuestra caña. En el caso que nos toca, la obra fue realizada con precisión y el tramo no ha vuelto a mostrar síntoma alguno de debilidad cuando se requieren sus arrestos. Eso sí, notaremos que no se comporta con la misma soltura en este punto, cuestión que en el presente caso incluso se agradece. Ahora toca lo más difícil, que es volver a atrapar un pez pasado de romana que quiera poner realmente a prueba el remiendo efectuado, aunque, a decir verdad, visto lo bien que ha secado el barniz, dudamos mucho que vuelva a pasar lo mismo que hace unos días.

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