Poner en tela de juicio máximas de pesca puede deparar sorpresa

Poner en tela de juicio máximas de pesca puede deparar sorpresa

por 9 de junio de 2016 1 comment

Máximas de pesca como que siempre a se ha dicho que madrugar es una de las medidas más acertadas que se puede adoptar a la hora de pescar. El cambio de iluminación que se produce en el tránsito de la noche al día y sus momentos previos y posteriores son, sobre el papel, fases idóneas que no hay que dejar pasar en tanto busquemos fortuna en estos mares que ya hace tiempo nos niegan sistemáticamente el pan y la sal. Ahora bien, veamos hasta dónde debemos tener en consideración esta y otras estrategias a fin de optimizar energías y tiempo.

Cuestionar continuamente las máximas de pesca

Todos llevamos grabado en el subconsciente la idea de que hay instantes en los que sí o sí hay que estar al pie del cañón, como al alba, al atardecer, o bien en momentos de inestabilidad atmosférica, dado que en cualquiera de ellos, el pez se muestra más proclive a morder los aparejos que con tanto esmero hemos preparado. Ciertamente, resulta difícil rebatir ninguno de estos planteamientos; es más, algo dentro de nosotros nos dice que pescar en otros momentos de la jornada constituye una pérdida de tiempo.

Sin embargo, lo mismo que la pesca no es una ciencia exacta, para lograr resultados es preciso tener curiosidad e ir más allá de lo que en principio dictan las reglas. Y es que si siempre hacemos lo mismo, a idénticas horas y con los mismos medios, no esperemos mejorar rendimientos a corto plazo. Puede que algún día demos la campanada, pero casi seguro que eso será dentro de bastante tiempo y a base de dedicar un sinfín de horas, cuando tal vez con variar nuestro comportamiento hubiese sido suficiente para adelantar acontecimientos.

La cruda realidad

A decir verdad, comenzar a pescar a comienzos del día suele ser muy apropiado, pero antes de nada hay que valorar un factor que probablemente eche por tierra éste y otros planteamientos, como es la falta de pescado en torno a nuestras orillas.

El descenso que se ha producido en términos de capturas es algo que seguro a ningún pescador coge por sorpresa. Décadas de continuo expolio de los mares nos han conducido a este terrible contexto en el que conseguir una captura de relumbrón roza el milagro en virtud del laberinto de aparejos que saturan las costas, y para vergüenza de los que viven de la pesca y de los encargados de poner coto.

madrugar para pescar

Para ira a pescar hay que madrugar

En base a este punto de partida, no es de extrañar que llegada la madrugada del viernes al sábado, y tras una ardua semana, no pocos pescadores prefieran permanecer entre sábanas ante la tesitura de cosechar un nuevo fracaso. Tal proceder es perfectamente comprensible en tanto una y otra vez se pone empeño y los resultados brillan por su ausencia, mas a eso hemos llegado; a que cada captura cueste más de lo que tengamos en los bolsillos por mucho que llevemos encima, y que encima casi tengamos que pedir perdón por volver con las manos vacías.

Madrugar o no madrugar

La pesca debe ser un continuo cuestionamiento de cuantas reglas la afectan, de ahí que, por ejemplo, no esté de más reflexionar si realmente es preciso madrugar en base a tan penoso panorama. En algunas técnicas, como la lubina con artificial desde costa, deben establecerse severos filtros, estudiar con parsimonia y no obviar ningún aspecto. Y es que cuando se prueba numerosas ocasiones un determinado recodo sin obtener resultados, éste no necesariamente ha de ser malo para nuestros intereses, pues puede tener su momento idóneo justo cuando menos lo esperamos, como por ejemplo en la sobremesa, precisamente cuando la andorga está bien caliente y la modorra nos empuja a quedar cómodamente traspuestos en el sillón frente a la caja boba. Ahí justo, y no al alba, ante un sol de justicia, es bien posible que la lubina se esté paseando -si ha sabido sortear la maraña de artes que la acechan- por el enclave que nos negó réditos antes que el sol despuntara por el horizonte. Lo que son las cosas…

Y no siempre se pueden seguir las máximas de pesca

Todos sabemos de buenos sitios para la pesca, ya sea por experiencia propia, o en virtud de comentarios hechos por otros colegas de afición, pero a cada uno de ellos es preciso cogerles el tranquillo con el fin de averiguar su momento más propicio, y así no gastar más energías que las estrictamente necesarias.

Y es que si la pesca es ya de por sí sacrificada, resulta del todo absurdo perseverar en el error cuando existe la posibilidad de optimizar el poco tiempo que tenemos disponible para ella. Es más, por desgracia no siempre se dispone de plena autonomía para salir a pescar cuando llega el momento preciso, pero aún así, valoremos el instante de hacernos a la mar, pues por mucho que haya fases “de libro”, también hay otras menos “mágicas” que pueden depararnos inmensas sorpresas.

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1 Comentario

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  1. leonelescultor
    #1 leonelescultor 13 junio, 2016, 18:58

    es cierto, algunas veces cuando comienzas a recoger tus aperos comienzan a pasear las picuas, pero ya estás muy cansado para retomar la pesca, ahora aplico fumar sentado en una piedra y a observar, no hacer tantos lances seguidos tener mucha paciencia y siempre saco algo, mucho mas que cuando lanzo muchas veces

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