Pesca con buldó en el mar, ¿un spinning de segunda?

Pesca con buldó en el mar, ¿un spinning de segunda?

Pesca con buldó en el mar, ¿un spinning de segunda?

por 13 de enero de 2014 0 comments

A menudo las modas colocan a ancestrales técnicas de pesca en el ostracismo. Parece lógico pensar que en un mundo en constante cambio, las formas de pescar “de toda la vida” deberían quedar obsoletas, pero si esas técnicas no son dañinas para los peces y no se ha demostrado que hayan perdido eficacia, ¿Por qué debemos olvidarlas?

Pesca con buldó en el mar

El caso de la pesca con buldó en el mar es muy curioso. Y digo curioso porque pescar en León truchas a buldó, es todo un arte, y sin embargo lanzar un buldó en el mar tras lubinas o jureles parece un crimen para muchos aficionados, cuando desde siempre ha sido una técnica muy utilizada para los depredadores marinos. ¿A qué es debido este cambio? Vamos a tratar de averiguarlo y demostrar que el spinning con buldó sigue siendo una técnica totalmente válida para pescar actualmente y más en estas fechas invernales.

Una técnica de iniciación

Cierto es que dar los primeros pasos en el spinning lanzando esta bolita de plástico transparente, hace que las cosas resulten mucho más fáciles para los que se inician en el mundo de los artificiales y necesitan de capturas rápidas para que vean que los    peces también muerden cebos sin vida. Rápidamente, con anguilones y demás señuelos ligeros tendrán capturas de lubinas, bailas, palometas blancas…. consiguiendo así que les pique el gusanillo del spinning, despejando dudas y a partir de ahí, ampliar sus conocimientos con más señuelos y especies. A todo esto hay que sumar que pescar con esta técnica es muy fácil. Basta lanzar el buldó junto con el señuelo elegido, y recoger tranquilamente, si acaso dando algún toque de puntera para levantar algo de agua con el buldó a modo de atractor, para ir obteniendo picadas. Éste es uno de los motivos por el cual muchos aficionados después de dominar la técnica, la dejan aparcada. Claro está que pescar con un paseante u otros señuelos más técnicos requieren de más destreza, y poco a poco queremos aprender más y más, pero no por ello debemos abandonar el efectivísimo buldó. Nos van a seguir dando muchas alegrías, sin que nos importe lo que piense un sector de pescadores que creen que por estar a la última, son los más entendidos. Desconfiad de quien cree saberlo todo.

Pesca con budó

Señuelos, montaje y equipo de la pesca con buldó

Cuando comencé a utilizar el buldó en el mar, en el año 90,  bastaba con anudar un pequeño angulón. La pesca abundaba y no hacía falta estrujarse el cerebro para acertar con el señuelo, y además, poca cosa más se encontraban por aquel entonces en las tiendas de pesca para los “rapaleros”. A día de hoy, esa pequeña imitación de angula, sigue siendo un cebo letal, pero es que además, la variedad de señuelos es increíble, y para pescar a  buldó hay señuelos de calidad y efectividad contrastada. Los raglous de Ragot son fáciles de encontrar y muy pescadores, con variados tamaños y colores. Las pequeñas cucharillas ondulantes de apenas unos gramillos son perfectas para ésta técnica y si además van acompañadas de una pluma blanca en el anzuelo mucho mejor. Pequeñas gambitas de vinilo, grubs de vinilo, shads de última generación como los Slit shad de Shakura e incluso los clásicos Rapala original de hasta once cm., son aptos para lanzar con el buldó.

Los buldós que más me gusta utilizar son los ovalados. Son los más polivalentes, lanzan bien contra viento, y no ofrecen tanta resistencia en las corrientes como los redondos. Un par de tamaños nos bastarán, de unos 6-8 cm de longitud. En el mercado encontramos buldós con varilla de diferentes pesos y los bulrag. No necesitan ser llenados de agua y son bastante utilizados en las pajareras, siendo los bulrag más conocidos en las costas del Atlántico y norte de la península. Pero en principio con el clásico buldó nos bastará.

montaje de buldo

El montaje primordial para que los peces entren sin recelo a los señuelos es el siguiente. Colocaremos un par de esmerillones con imperdible en cada ojal del buldó. La línea madre del carrete irá en uno de ellos, y en el de abajo anudamos un metro y medio de fluorocarbono del 0.25 (donde anudaremos en su otro extremo el señuelo), pudiendo subir a un 0.30 si pescamos en zonas de mucha roca o merodean jóvenes anjovas por la zona, expertas en cortar nuestros bajos. En ese caso poco haremos subiendo el grosor del nylon, ya que dependiendo de como muerdan cortarán seguro. Tan solo una cucharilla ondulante evitará muchas más veces el corte, ya que la suelen atacar por la cola.

Lo podemos llevar todo en un chaleco o pequeña mochila, ya que como vemos, no necesitamos de grandes cajas abarrotadas de señuelos.

En cuanto al equipo, una caña de 2’70 o 3 metros con un carrete de tamaño 3000 o 4000 será ideal para costa, mientras que desde barca, pescando zonas tranquilas, puede resultar más cómoda una caña de 2’40 con un ligero carrete en tamaño 2500. Mejor cargar con fino trenzado nuestro carrete para lanzar bien lejos el buldó cuando la situación lo requiera. Y la caña es importante que posea una acción semiparabólica, para lanzar bien el buldó y después pelear con más suavidad especies de bocas frágiles que si lo hiciéramos con una de acción de punta. Una acción estándar es la 10-30 o 15-40.

Especies para la pesca con buldó

Cualquier depredador lo podemos capturar con esta técnica, no solo la lubina. Pescando en pajareras cualquier especie nos entrará: jureles, llampugas, bonitos, caballas…

Desde costa las palometas blancas son asiduas y en las costas Atlánticas las bailas. anjovas y palometones jóvenes también atacan cualquier señuelo ligero si están persiguiendo alevines. Pero la más buscada es la reina, la lubina. Los ejemplares más grandes son más reacios a veces a picar en un pequeño anguilón o raglou…aunque no imposible. Llevan muchos años viendo señuelos y necesitan a veces otros estímulos, otros movimientos, otros colores, para hacer que un ejemplar que ya ha vivido más de quince años pique nuestro señuelo. Pero una bonita lubina de un par de kilos no se lo pensará dos veces si tiene hambre y va en busca de su preciada angula invernal, o del pececillo de turno. Aquí tenemos otro motivo por el cual algunos pescadores ya no siguen con el buldó. Alegan que solo entran peces pequeños, infringiéndoles mucho daño y dando alas así a los “pescateros” que solo desean llenar una bolsa de peces sin importarles su tamaño. Creo que es cierto pero con matices.

Pesca con buldó y escabelas

Por el tamaño de los señuelos obviamente pican peces pequeños, pero también es cierto que nos entran esos mismos peces a paseantes y minnows que van armados con tres ancoretas, cuando los señuelos de buldó solo llevan un anzuelo. La diferencia en indiscutible. El daño no es comparable. Y con el tema de los que abusan…poco podemos hacer. Siempre habrá una modalidad, técnica o señuelo que utilicen para conseguir su meta. La manera de entender la pesca de cada uno no podemos cambiarla si esa persona no quiere y no tiene ningún respeto por la naturaleza. Tan solo instruir a los que empiezan en el respeto hacia nuestros mares y peces, siempre que tengan voluntad. Si no, por desgracia, poca cosa podemos hacer nosotros. Es algo parecido a lo que sucede con la técnica del Rockfishing. Bien utilizada es una técnica totalmente válida y divertida.

Lugares de pesca

Realmente podemos pescar con buldó en cualquier lugar sin importarnos la estación del año. Siempre es efectiva. Ahora bien, hay unas zonas más productivas que otras. Centrándonos en la época invernal en la que nos encontramos, la zona ideal para el buldó son las desembocaduras y rías, donde comienza el remonte de la angula, esa rueda de cada año, que las lubinas conocen y no dejan de visitar. Ahora un anguilón, un grub o un raglou en colores blancos o fosforescentes son terriblemente efectivos. Los amaneceres y atardeceres son los mejores momentos para pescar. Fuera de esta época también seguiremos con el buldó, anudando una pequeña ondulante que simulará un alevín de los que tanto abundan en estas zonas. La lubina es la especie reina en estos fríos, luego con más calorcito perseguirán nuestros señuelos palometas blancas y jóvenes anjovas y palometones. Otra buena zona son las playas mixtas y zonas rocosas pero con poca profundidad, donde se hace complicado el empleo de señuelos que profundicen más. Lubinas y bailas se esconden y acechan a sus presas en zonas tan someras y atacarán un montaje de buldó bien presentado. Y no podían faltar las clásicas salidas de canales y acequias al mar. Tanto la zona donde se crea una buena corriente como en sus alrededores son muy buenas para lubinas y otros depredadores, donde podemos pescar incluso en plena noche, siempre y cuando salga una buena cantidad de agua y genere corriente, tan del agrado de las lubinas, que en esas circunstancias caza como un salmónido, apostada en plena corriente a la espera de que un despistado pececillo o cangrejo pase cerca de su bocaza. En plena penumbra, su línea lateral le alertará cuando nuestro señuelo pase lentamente cerca de ella, dando paso a un fulgurante ataque y una lucha bajo las estrellas.

Y donde no puede faltarnos el buldó es en las pajareras. Un complemento ideal para presentar delicados señuelos que serán atacados sin piedad por todo tipo de pescado azul. Desde un atún rojo de 4 kilos a un pequeño jurel o desde una luchadora bacoreta a una hambrienta caballa. Un lance certero con un fino montaje es captura segura.

Como vemos, muchas son las especies y muchos los lugares y alicientes para no dejar el buldó aparcado en favor de otras técnicas. Siempre hay un momento para todo, y no está de más llevar unos cuantos aparejos de buldó entre nuestro equipo o dedicar alguna salida específica con esta técnica. Estamos en invierno, un buen momento para lanzarle a la lubina una suculenta angula de vinilo. Para mí, el buldó sigue siendo y será puro spinning.

¿Ha probado la pesca con buldó? ¿que  te parece? ¿Algún consejo?

 

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