Buscando Lucios, en 3 claves

Buscando Lucios, en 3 claves

Buscando Lucios, en 3 claves

por 6 de noviembre de 2015 0 comments

Los primeros rayos de Sol despuntan en el horizonte y caña en mano, una vez más nos acercamos a la orilla de nuestro embalse favorito dispuestos a desarrollar lo que como eternos optimistas esperamos sea “el gran día”, esa jornada perfecta con la que todos soñamos antes de cada salida… Es justo en ese instante en el que todo está aún por decidir, cuando muchos nos hacemos las mismas preguntas básicas.

¿Dónde se esconderán los lucios hoy? ¿qué utilizo? ¿cómo los busco?

Por supuesto, para dar respuesta a estas preguntas habrá que tener en cuenta más de un factor, y con la intención de asentar unas bases que puedan ser útiles en la mayoría de situaciones y/o lugares, dividiremos el siguiente artículo en tres partes: Localizaciones, señuelos y condiciones del entorno. En esta primera ocasión nos centraremos en las localizaciones del lucio según la estación del año, dejando así para futuras publicaciones los dos artículos restantes.

Pero antes de comenzar, os recordamos que todo lo que se exponga en este artículo y siguientes, siempre habrá de ser matizado, adaptándose así a las características únicas de cada masa acuática, cada una de ellas con sus propias peculiaridades. Es esencial asumir que como ser vivo, el lucio no cumple normas escritas y que por tanto, todo conocimiento teórico tan solo nos dará pequeñas pistas sobre lo que este magnífico depredador podría hacer ante las diferentes situaciones a las que nos expondremos en nuestras largas e intensas jornadas de pesca.

El lucio en 3 claves

La localización del lucio

En ocasiones, nos pasamos jornadas enteras lanzando una y mil veces nuestro cebo predilecto, ese pez ultra-realista, “serial killer”, que tanto nos fascina (…y que por supuesto nos ha costado un ojo de la cara…), y los lucios por alguna razón que se nos escapa, no asoman cabeza… ¿Qué falla? ¿somos nosotros? ¿son ellos?

Aunque todo es posible, por norma general, será nuestra incapacidad de situar la capa de agua en la que se mueven, lo que realmente nos impida dar con el ansiado trofeo. Debido a este motivo, por encima de todos los señuelos y las técnicas, la principal norma para encontrar los lucios siempre será determinar la localización y la profundidad en la que se encuentren ese día. Por bueno que sea o lo bien que movamos nuestro señuelo, si no hay lucios, no hay pesca.

Dicha localización, dependerá constantemente de multitud de factores como la temperatura, la lluvia, el viento o los bancos de peces pasto, pero dejando detalles para futuros artículos, hoy a modo de guía básica nos centraremos en las estaciones del año como la clave principal.

Buscando lucios en primavera:

Con la freza anual de por medio, es en este momento del año en el que los lucios de todos los tamaños se hacen más “accesibles” y sin lugar a duda alguna, la mejor época del año para los pescadores de orilla. La clave para encontrarlos en esta época es buscar aguas someras y réculas llenas de vegetación sumergida, ya que los lucios estarán cercanos a la superficie, habitualmente no necesitaremos adentrarnos más allá de los 5 metros de profundidad.

Buscando los lucios en verano:

Debido al calor reinante en este momento del año, las cantidades de oxígeno disminuyen tanto en las capas más altas (calentamiento de la superficie acuática) como en las más profundas (afloramiento de ingentes cantidades de algas), por tanto, es un momento en el que prestaremos mucha atención a los lucios suspendidos a medias aguas. Los mejores resultados se darán al buscar la parte más fría del embalse, como los grandes cortados y las entradas de afluentes. Habitualmente, las profundidades a las que se encuentre el depredador podrán variar entre los 5 y los 15 metros.

las 3 claves de lucio

Buscando lucios en otoño:

Superados ya los días más tórridos del verano, las temperaturas comienzan a desplomarse paulatinamente y las aguas se enfrían. Todos se preparan para el duro invierno, entre ellos el lucio, que comerá hasta acumular la energía suficiente como para afrontar el duro invierno. Junto con la primavera es el mejor momento para los pescadores de orilla, ya que los lucios más profundos regresan a aguas más someras. En esta ocasión buscaremos zonas de transición entre las aguas más profundas y las réculas o playas de menor calado. La clave seran los lucios en posiciones intermedias que generalmente podrán rondar los 3 y los 10 metros de profundidad.

Buscando lucios en invierno:

Probablemente una de las generalizaciones más equivocadas sobre el lucio, es que son “peces de invierno”. Sí y no. Mientras el frío hace que la mayoría de habitantes en el embalse ralentice sus movimientos, debido a sus necesidades metabólicas, el lucio es un pez que seguirá alimentándose (aunque en menor medida), es precisamente esto lo que nos dará esa falsa sensación. Con la llegada de las jornadas más gélidas, la lluvia y la nieve, la mayoría de peces pasto bajarán a grandes profundidades en busca de refugio y alimento, y tras ellos el lucio, que en este momento del año buscará grandes cortados y obstáculos en grandes profundidades, de manera habitual entre los 7 y los 15 metros.

Otros consejos útiles para encontrar el lucio

Y antes de terminar con mi primer artículo en esta nueva aventura de “Coto de Pezca”, me permitiré daros un par de consejos, que no por simples dejarán de ser útiles:

A que profundidad buscar el lucio

1- Aunque como ya hemos visto cada estación tiene sus peculiaridades, a lo largo del año trabajaremos con dos pautas muy básicas: en primavera y otoño buscaremos en aguas someras e intermedias, mientras que en verano e invierno lo ideal será decantarse por profundidades más notables.

Estudia las orillas

2- En verano, fijate en las orillas para reconocer como es el terreno que quedará bajo el agua cuando el embalse o el río aumenten su capacidad, o anota en cada salida las profundidades aproximadas en las que trabajas, y así, poco a poco encontrar los peces será una tarea más sencilla e intuitiva de lo que algunos se imaginan.

Y recordad, la capacidad ética de cuidar de los seres vivos y el entorno que nos rodea, es y será la mejor garantía de nuestras mejores jornadas practicando este gran deporte. Por encima de todas las normas establecidas, ¡captura y suelta!

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